La sonrisa es tu mejor rasgo.

"Sonríe cuando estés triste, porque más vale una triste sonrisa que la tristeza de no volver a sonreir"

martes, 11 de marzo de 2014

Un año

Hoy os voy a contar una historia con final feliz, la historia de mi clase.
No es una clase perfecta, ni mucho menos, somos más como un "¡Sois el peor grupo de todo el curso!" continuo. Tampoco somos una gran piña, donde todos son amigos y personas geniales. Somos más bien reales, como la vida misma; hay peleas, malos rollos, mentiras, verdades... Pero por encima de todo somos como una gran familia, una familia gitana. No nos llevamos bien, es más hay dos grupos bien diferenciados pero a la hora de la verdad, sacamos los dientes y nos defendemos. Por esto somos especiales; la falsedad se deja a un lado, si lo atacas a él nos atacas a todos, nos peleamos pero nos queremos.
Mi clase es un lugar raro, con gente rara e ideas raras por esto es tan divertido. Hay gente de muchos sitios diferentes, no todos vivimos en la misma ciudad, por esto cada uno tiene una manera de hablar diferente y nuevas travesuras que contar. No somos especialmente malos, pero tampoco somos calladitos y perfectos, siempre hay alguien que suelta alguna gracia o que se dedica a hacer el tonto, es imposible aburrirte.
La historia de mi clase empezó en septiembre (¡Como no!), nuevos compañeros, totalmente diferente a otros años, primeras impresiones, este será un año difícil, nos jugamos mucho y los compañeros no cuadran, nunca han ido juntos entre ellos, parece un experimento de un doctor chiflado. Chicos nuevos, "Hola ¿como estás? Bienvenido." Bromas de inicio de curso para relajar el ambiente, ya nos conocemos pero no somos un grupo, casi se pegan necesitamos unirnos. Empecemos a hacer trastadas, un tampón que vuela, Llutxent es mejor que Atzeneta, en Elche son todo gitanos, yo no hago problemas que mi madre me ha dicho que los evite.
Segunda evaluación, se acabaron las peleas diarias, mesas y sillas nuevas, pesan poco, juguemos a lazarlas, adiós sustituta hola profesor nuevo, no nos conoces pero nos portamos bien. Se acabaron los dos grupos diferenciados, buen rollo no hay pero todos amigos y más contentos. Semana de exámenes, mucha tensión, gente nueva en el grupo de clase, alguien se va de la lengua y viene una gran pelea, ¿arreglado? puede ser. Las notas, malos rollos, unos lloros, venga que de esta salimos todos unidos. Viaje del colegio, liberar tensiones, recta final, a apretar al máximo.
Básicamente esta es mi clase, son geniales, como en todos lados hay mejores y peores, también hay falsos y gente que no sabe guardar secretos, pijas y mentirosos, pero aquí seguimos, todos juntos, unos por otros. La mezcla es rara pero funciona bien. Estábamos perdidos, lo más importante es la amistad entre compañeros y no la teníamos, nos hemos encontrado. Disfruta que al año que viene nos echarás de menos. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Un tsunami de felicidad

Vuelves a sonreír, una vez más. No te das cuenta de que eres irresistible, y te encanta jugar a poder un poquito más. Me haces reír a carcajada limpia, me haces sentir como si fuera especial, como si no fuera una más de tu interminable lista a la que de aquí unas semanas olvidarás.
Llegaste como siempre, sutil, despacio, poco a poco me ibas enamorando. Ahora te hago un cumplido, una frase bonita al final de un libro, un 'te quiero' en un avión de papel... Todas esas cosas que me vuelven loca, y que por mucho que me hiciera la dura, ya habías roto la barrera. Eras como un enorme tsunami, no quedaban ni los cimientos de esa gran muralla contra problemas innecesarios, contra las artimañas del amor.
Que me había enamorado del chico sentado tres mesas más atrás. Ese que todos los días aparecía con una sonrisa, me decía alguna cosa bonita y hacía soportables hasta las clases de matemáticas.
Igual si hablo de amor, me paso, pero lo que sí que tengo claro es que me había echo sentir como hacía tiempo que no me sentía; no como una princesa, eso quedaría muy cursi, más bien como una tonta que es feliz sin saber el porqué. Sonreía con cada mensaje suyo, con cada foto que me dedicaba y cada vez que mis amigas me llamaban loca. Un poco loca sí que estaba, loca por él; por que apareciera una vez más y me dijera algo, por que me sonriera, por que se fijara en mi. El día que no estaba le echaba de menos y hasta el más inútil se dio cuenta de lo que significaba él para mi, éramos la pareja no oficial, pero yo era feliz.
Ahora ha pasado un tiempo, te parecerá poco, sólo unas semanas, pero para mi han sido suficientes. Suficientes para comprender que esto es efímero. Pero sigo sonriendo por cada mensaje y me sigue haciendo feliz. ¿Qué importará si me hace feliz? Voy a disfrutar mientras pueda, ya tendré tiempo para lamentarme, ahora sólo toca disfrutar.



sábado, 9 de noviembre de 2013

El polar blanco.

Sabes que ha llegado el momento cuando las cosas que antes adorabas ya no te apetecen. Dar vueltas en la noria, ponerte boca abajo o simplemente comer patatas fritas con mucho ketchup.
Ahora es cuando necesitas a tu mejor amiga, a alguien que te comprenda. Por otro lado por tu culpa ya no es lo mismo, elegiste, elegiste quitar problemas y ahora sabes que seguramente no fue lo correcto. Que las cosas cuando se rompen se arreglan, no se tiran a la basura. Ya no tienes a nadie con quien hablar, a quien decirle que no, no estás bien, estás de bajón y sientes que ya no encajas en ningún sitio.
Por otra parte llevas el polar blanco, ese que sólo utilizas para ir por casa y que aún huele a leña de algunas vacaciones. El blanco simboliza la pureza, pero es alucinante que después de los recuerdos que te trae aún siga de ese color. Tienes ganas de llorar, pero no quieres hacerlo. Llorar sería como compadecerte de ti misma y tu sólo quieres encerrarte en tu mundo e irte pronto a dormir. Los libros siempre te han acompañado en estos momentos para transportarte a mundos nuevos pero sientes que en esta ocasión es diferente. No te gusta lo que siempre te había gustado.
Sigues de bajón y quieres mejorar, pero no sabes si es de verdad lo que quieres o diciendo eso quieres demostrar que tu lo intentas para compadecerte un poco más de ti.
Se ha acabado la película, los sueños de los protagonistas y sus ilusiones que por dos horas habías echo tuyas. Apagas la luz y subes la escalera a oscuras, la casa es tuya, estás sola. Es precisamente esa soledad lo que te induce a entrar en una habitación y tumbarte en la cama. Si hubiera más gente tendrías que disimular pero ahora eres solo tú. Tú con tus problemas. Tú con tus manías. Tú con tus miedos. Tú con tus deseos. No te reconoces, hace años que no te pasaba esto. Tienes un comportamiento de niña. Cambias las fotos, para ti ya no significan nada, las experiencias no se repiten e idealizamos los recuerdos, nadie se acuerda de sus miedos de niño pero si de sus aspiraciones; nos creemos demasiado perfectos pra la maldad. Decides ponerte a leer para comprobar si nos viejos remedios aún sirve y deseas con toda tu alma que sea así. Sólo quieres evadirte, ahora te vendría bien un GIN-tonic, una ración de amor, un tengo ganas de ti.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Vivimos esperando a que pase el tiempo.


Vivimos esperando a que pase el tiempo sin darnos cuenta de que no podremos detenerlo. Siempre esperamos que llegue un momento mejor, que las situaciones se repitan y se vuelva a sonreír por una travesura. 
¿Pero qué pasa cuando te das cuenta de que ya ha pasado una época de tu vida? Cuando ya no es tan fácil sonreír, los años pasan, y pesan. Esperamos que llegue el momento en que seamos libres, en que podamos hacer lo que nos venga en gana sin darnos cuenta de que siempre vamos a tener obligaciones. La libertad es algo que se tiene que tomar en pequeñas cantidades, demasiada es un peligro.
¿Recuerdas que querías ser de mayor? 
Todos hemos tenido un sueño; profesora, cantante, actriz, médico... Pero a nadie se le ocurrió pedir ser feliz. 
¿Recuerdas a quien admirabas?
Admirabas desde tu alma y pensamiento de niño. 
Yo siempre he imitado a mi abuelo, me quería parecer a él.

 El hombre siempre sonriente, el que siempre hacia bromas, el que me permitía mil y un caprichos. Recuerdo cuando me llevaba al parque, y cuando me compraba chuches. Siempre ha sido un despistado, pero ahí estaba mi abuela para recordarle lo que hiciera falta y para poner un poco de cordura y sentido común en casa. Al fin y al cabo soy su nieta, su primera nieta. Ahora sigue siendo ese hombre que me hace reír y espero que sea por muchos años más. Él me lleva de compras, con una sola norma 'Todo lo que pongas en el carro te lo compro pero luego lo tienes que utilizar'. ¿Qué os voy a contar? Todos hemos tenido abuelos, abuelos cariñosos, abuelos que nos querían. Los abuelos te quieren como a un hijo, pero como no te tienen que educar pueden permitirte muchas más cosas que unos padres. Son personas geniales. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

~Cada vez le cojo más asco a mi família~

Más lejos que nunca.

¿Sabéis esa sensación de saber que te distancias de tu mejor amiga?
Pues para mi no es una sensación, es una certeza. Se que poco a poco nos hemos ido distanciando.
Las circunstancias removieron nuestras vidas, y ahora estamos en bandos contrarios. Puedes intentar suavizar la situación, pero no la puedes eliminar. Se ha creado una gran barrera entre nosotras, un muro infranqueable que no podemos derrumbar.
Como los grandes sucesos, esto empezó por una tontería, alguien más celoso de lo que debería, alguien que se fue de la lengua, alguien a quien le divertía las situación. Todos tomamos parte en esta batalla, lo que era un grupo se separó en dos. Se enfadaron con la gente y poco a poco, los tiraron del grupo. 
El rencor nunca es la salida, pero intentar volver a ir todos juntos es como escayolar sin haber puesto el hueso al sitio, hasta que no se arregle el fondo no sirve de nada.
¿Quizás deberíamos de haber ido solucionando los pequeños problemas que salían? Probablemente. Ahora no estaríamos así, pero solucionar un problema significa reconocer que existe, y eso es algo que ninguna queríamos hacer.
Ahora todo se ha roto ¿a terminado? Quien sabe. 
El futuro no está escrito.



Caminando por el bosque 
en el suelo vi que había
una carta ensangrentada 
de cuarenta años hacía 

Era de un pobre soldado
de la octava compañía
que a su madre le escribía
y la carta así decía.

Madre anoche en las trincheras
entre el fuego y la metralla
vi al correr al enemigo
la noche estaba cerrada.

Apunté con mi fusil
al tiempo que disparaba
y una luz iluminó
el rostro que yo mataba.

Clavó su mirada en mí
con los ojos ya vacíos
madre sabe a quién maté
no era soldado enemigo.

Era mi amigo José
compañero de la escuela
con quien tanto yo jugué
a soldados y trincheras.

Hoy el juego era verdad
y a mi amigo ya lo entierran
madre yo quiero morir
ya estoy harto de esta guerra.

Si le vuelvo a escribir
tal vez sea desde el cielo
donde encontraré a José
y jugaremos de nuevo.

Dos claveles en el mar
no se pueden marchitar
dos amigos que se quieren
no se pueden olvidar.

Si mi cuerpo fuera pluma
y mi corazón tintero
con la sangre de mis venas
yo te escribiría “te quiero”.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Gofins.

La historia de mi vida no ha sido fácil, he estado mucho tiempo con gente con la que no acababa de hacerme. Ahora después de varios años es cuando me doy cuenta de que aunque nadie me dieran a elegir fue la opción correcta. Ahora es cuando me doy cuenta de que la gente con la que estaba se daba cuenta de que yo estaría más agusto con otra gente; pero aún así me aceptaron y me trataron como una mas aunque yo no tenía nada de relación con ellas. Me metí en medio de gente con la que no compartía nada, era una relación de una hora a la semana y gracias a los Júniors. Si no nunca habría pertenecido al grupo.
Hoy he preguntado para hacer una redacción sobre algún episodio de mi vida y me han sorprendido con esta historia:
 "Aquell dia va ser molt estrany pues vaig entrar i hem vaig veure obligada a estar dins d'un grup on no coneixia a ninguna. Hem duia millor amb altres pero ja estava tot desidit tenia que permaneixer amb elles. Poc a poc vaig anant descubrint que no eren tan mala gent com imaginava i vaig comensar a agafar confiança i per fi hem sentia agust amb elles en especial amb una, Celest. Esta clar que tot no dura per a sempre, molta gent s'ho ha deixat i més gent que s'ho deixarà poc a poc. Pero, tots els bons moment les experiencies i sobretot les baralles.. això, amics, això sempre ho tindre present. I ara, ja son sis anys junt a elles, mitja vida es pot dir. I si, tenen defectes, com totes les persones però elles, elles son especials per a mi."
No estoy de acuerdo en un único punto "Poc a poc vaig anant descubrint que no eren tan mala gent com imaginava" nunca he pensado que fueran mala gente, todo lo contrario, pero como en todos los sitios siempre tienes más afinidad con unas personas y en esta historia no coincidió con la gente con la que estaba en el grupo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

La suerte está de nuestra parte.

La suerte es una señora rechoncha que nos da chocolate cuando más lo necesitamos.
No todo el mundo puede refugiarse en la tranquilidad de un pueblo, donde las puertas de las casas están siempre abiertas y los niños corren solos por la calle sea la hora que sea.
Allí el frío molesta menos y hasta la lluvia tiene mejor sabor; si se fastidian los planes una tarde simplemente se cambian por otros que se amolden a las circunstancias.
Allí todo es más sencillo; las habladurías son todavía sólo cosas de viejas, cualquier lugar es bueno para pasar el rato y el horario solo viene impuesto por las ganas de comer.
Tampoco es todo fácil, hay inconvenientes como en todos lados; olvídate de intimidad, de ir por la calle haciendo el gilipollas, de tener un momento de tranquilidad.
Para mi un pueblo es perfecto, no hay nada mejor que ir por la calle y saludar a todo el mundo, que hasta los niños te den los buenos días y te hagan compañía.